Novela costumbrista

  • Fecha de creación: 05-Nov-2007
Acepciones en las historias y materiales afines
Roberto Cortázar en su estudio La novela en Colombia, relaciona la novela costumbrista con el realismo, sin considerar una posible conexión con el Romanticismo, de esta manera, en el capítulo de su obra llamado “Novela realista”, el autor habla indistintamente de novelas realista y novelas costumbristas. Para el autor, la novela en general, y especialmente la costumbrista, tiene una misión moralizante y educadora, de este modo, debe preocuparse por corregir las costumbres del pueblo. Según Cortázar “(…) una sociedad perfectamente formada necesita de que se le presenten en forma literaria y novelesca sus propios defectos y cualidades, para que viendo fielmente retratada la imagen de lo que hace y de lo que a su alrededor acontece, sepa mejorar éstas y corregir aquéllos” (p.51)

Según Lucía Luque Valderrama en su estudio La novela femenina en Colombia, el género costumbrista en el país inició hacia 1848 y 1851 con las obras El mudo, secretos de Bogotá y El doctor Temis de los autores Eladio Vergara y José María Ángel Gaitán respectivamente. Sin embargo, la autora subraya que fue una mujer, Josefa Acevedo de Gómez, quien primero cultivó los cuadros de costumbres o relatos breves, en los cuales “(…) en cortos rasgos se trazan ciertos usos o características, tipos o costumbres de una determinada región, raza o clase social” (p. 82)

La novela costumbrista, según la autora, se muestra como una primera etapa de la novela realista, etapa en la que los escritores siguieron plasmando la realidad de manera idealizada y embellecida en obras, que en palabras de Luque Valderrama, “(…) se convertían a veces en verdaderos himnos a las regiones y a los pueblos” (p.159).

La novela realista, por su parte, se presenta como una reacción ante la novela romántica, y tiene como fin dar una imagen exacta de las cosas y mostrarlas de una manera objetiva.

Por su parte, Antonio Curcio Altamar en Evolución de la novela en Colombia, nos presenta el costumbrismo como resultante de una de las categorías románticas que tendía a la exaltación de lo típico regional además de a la diferenciación de lo propio y nacional; de esta manera, esta “subforma” se configuraba como el puente que comunicaría, a este, según el autor, romanticismo en decadencia con el realismo.

La novela costumbrista en Colombia, según Curcio Altamar, debido posiblemente al talante conservador de gran parte de sus creadores tuvo “(…) un carácter burgués de mansedumbre descriptiva y apacible” (p.127). Afirma el autor que el matiz crudo y el gusto acerbo propio de la sátira costumbrista estuvo ausente en estas obras colombianas. Específicamente, el género costumbrista en Colombia comúnmente estuvo destinado a un objetivo didáctico y moralizante. Comenta el autor, que en la mayoría de estas novelas se presenta un mundo deshumanizado, el cual está despojado “(…) de pecados y vicios, y es más angelical que el Medioevo europeo”. Este mundo es “(…) el más dichoso, puro y sencillo, en donde el hombre no parece concebido en pecado, y en el cual hasta los esclavos son felices, viven contentos con su suerte y salen a escena sólo para mostrar que el amo es bueno” (p.91).

Por otra parte, el autor encuentra que la causa por la cual un gran número de novelas costumbristas dan la impresión de ser “(…) la dilatación más o menos feliz de lo que hubiera podido ser un buen cuento”, se encuentra en el hecho de que los escritores decidieron ampliar indefinidamente el elemento descriptivo “ (…) con tales rellenos de plasticidad y tal colorismo pintoresco, que los valores de la narración y el interés de la trama se vieron menoscabados e interferidos con inacabables y enfadosas descripciones didácticas” (p.126)

Curcio Altamar concluye que mucha de esa “(…) literatura de campanario y no pocas de las escenas de tipos y aldeas, descritas en estilo castizo, desenfadado, e inofensivamente zumbón, no alcanzaron a rebasar la línea de lo blando y lo pueril”. (p.128) Para el autor, en cuanto a lo literario, el mayor mérito de estas obras podría radicar en servir de “(…) pórtico de entrenamiento y de preparación a novelas de mayor envergadura, encajadas, ellas sí, en un realismo de mejor ley” (p.28) Para el autor, éste estaría representado en las novelas de Marroquín y Tomás Carrasquilla. Por otra parte, atendiendo a asuntos no literarios, el autor afirma que otro mérito se puede encontrar en el hecho de haber resaltado el asunto de la nacionalidad, aunque sólo haya exaltado una de las raíces de ésta. Esta inclinación encuentra su origen en la tendencia idealizante del Romanticismo, de ahí que hayan encontrado en el campesino “la quintaesencia de las virtudes nacionales y cristianas” (p.129) y en el campo un lugar libre de vicios y corrupción en contraposición a la ciudad, la cual según el autor, de hecho no existía.

Por otro lado, Javier Arango Ferrer en Horas de literatura colombiana, toma el costumbrismo como la materia prima de la cual se forman pequeños grupos conformados por la novela sentimental, la naturalista, la psicológica, entre otras, variación dada por el aspecto que tomen los personajes o las tesis que sustente el novelista. (cf. p. 126).

Según el autor, en nuestra novelística domina el costumbrismo desde mediados del siglo XIX. Éste opera tanto en el campo como en la ciudad. Tomando a Bogotá como ejemplo, Arango Ferrer afirma que en esta ciudad la novela lugareña no ofrece hasta el momento temas de hondo calado. Así, “las gentes regidas por odios, lenguas y campanas pierden el tiempo y el alma en la breve distancia de los inevitables cuadrados del pueblito: las cuatro paredes de la plaza que apaga la vela al toque de ánimas y se acuesta con el gusano de la conciencia y el pesar del bien ajeno” (p.107)

Según Arango Ferrer, el costumbrismo tuvo dos focos de irradiación: “El Mosaico” de Bogotá y “El Casino Literario” de Medellín. Ambos culminaron en 1897, la escuela santafereña en El Moro de José Manuel Marroquín y la escuela antioqueña en Frutos de mi tierra de Tomas Carrasquilla, ambas obras, según Arango Ferrer, fundamentales de la escuela realista colombiana. (Cf. p.109)

Autores y obras relacionados
José María Ángel Gaitán El doctor Temis (1851)

Eugenio Díaz Castro Manuela (1886)

José María Samper Martín Flórez (1866)

Luis Segundo de Silvestre Tránsito (1886) (Antonio Curcio Altamar define esta novela como realista)

Eustaquio Palacios El Alférez Real (1886)

Eladio Vergara El mudo, secretos de Bogotá (1848)

Josefa Acevedo y Gómez Cuadros de la vida privada de algunos granadinos. (Luque Valderrama la señala como cuadros de costumbres y como novela costumbrista)

Mercedes Hurtado de Álvarez Alfonso (1870) (Luque Valderrama la señala como cuadros de costumbres y como novela costumbrista)

Soledad Acosta de Samper Anales de un paseo (1872) (Luque Valderrama la señala como cuadros de costumbres y como novela costumbrista); Doña Jerónima (1878); El talismán de Enrique (1879); Historia de dos familias (1880); Una mujer modelo (1881); Quien busca halla (1899); Justicia cumplida la de Dios venida (1905); Un chistoso de aldea (1905) (Luque Valderrama la señala como cuadros de costumbres y como novela costumbrista)

Waldina Dávila de Ponce de León La muleta (1892)

María Cárdenas Roa Los celos del río (1924)

Uva Jaramillo Gaitán Infierno en el alma (1924)

Natalia Ocampo de Sánchez Una mujer (1936)

Amira de la Rosa Marsolaire (1941)

Juanita Sánchez Lafaurie Viento de Otoño (1941)

Magda Moreno El embrujo del micrófono (1948)

Esther Silva de Camargo De vuelta (s.f)

María Restrepo de Thiede A través del velo (1950)

Definiciones de los diccionarios especializados
Clase de novela de carácter realista en la que se presentan conductas humanas de tipos y personajes analizados en su propio ambiente histórico y social; estos personajes son vistos como representantes típicos de un grupo humano y de su esquema de valores, ubicados en una sociedad concreta, concebida como totalidad. Hacen parte de este tipo de obras una gran parte de las novelas del Realismo y Naturalismo del siglo XIX. Éstas corresponden a las características de las novelas de costumbres al ofrecer una mirada de conjunto de los problemas, vicios y virtudes de diversos grupos sociales. (Cf. Estébanez, p. 754)

De igual manera, esta novela es vista como aquella que describe las formas de la vida cotidiana en una sociedad específica. (Cf. Bleiberg, p.642)

Fuentes Consultadas
Arango Ferrer, Javier. (1978) Horas de literatura colombiana. Bogotá: Biblioteca colombiana de cultura. 384 p.

Barajas, Benjamín. (2006).Diccionario de términos literarios y afines. México: Edére. 476 P.

Bleiberg, Germán, Julián Marías. (1972). Diccionario de literatura española. Madrid: Revista de Occidente, 1175 P.

Cortázar, Roberto. (2003). La novela en Colombia. Tesis para el doctorado en Filosofía y letras. Medellín: Fondo editorial Universidad EAFIT. 200 p.

Curcio Altamar, Antonio. (1957). Evolución de la novela en Colombia. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, XXVIII y 343 p.

Estébanez Calderón, Demetrio. (1996). Madrid: Alianza editorial, 1996. 1134 p.

Luque Valderrama, Lucía. (1954). La novela femenina en Colombia. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 248 p.

Madarriaga, Luis de. (1987) Diccionario temático de términos literarios. España: Everest, 566p

Núñez Segura, José A. SJ, (1964) Literatura colombiana. (Sinopsis y comentarios de autores representativos). Medellín: Editorial Bedout, XII, 776 P.

Pardo Belgrano, María Ruth et alt. (1979) Lexicón de literatura infantil y juvenil. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 384 P.

Pérez Rioja, José Antonio. Diccionario literario universal. Madrid: Editorial Tecnos. 989 P.

Mención de responsabilidad
Análisis y sistematización de información: María Victoria Echeverri García

Proyecto: "Historia de la novela en Colombia: una perspectiva conceptual". Universidad de Antioquia. Semillero en investigación literaria (2008-2010).

Nota de alcance
Este tipo de novela aparece como “Novela de costumbres” en una gran parte de los diccionarios consultados. En la mayoría se hace referencia a la novela de costumbres producida en la España decimonónica. No obstante, en las FEHLC se hace alusión a la “Novela costumbrista”, propia y característica de la realidad literaria colombiana, razón por la cual prevalece como término de entrada.
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