Novela de aprendizaje

  • Fecha de creación: 05-Nov-2007
Acepciones en las historias y materiales afines
En las historias de la literatura revisadas hasta la fecha no se encuentra una definición del término.
Autores y obras relacionados
Arturo Echeverri Mejía Belchite (1986)

En las historias de la literatura no se han encontrado hasta la fecha referencias sobre obras que puedan catalogarse como características de la novela de aprendizaje. Sin embargo, la obra señalada es conocida popularmente como una novela de aprendizaje, razón por la cual se considera pertinente mencionarla.

Definiciones de los diccionarios especializados
Según Demetrio Estébanez (Cf. Estébanez, p.752), la expresión “novela de aprendizaje” es la traducción española del término alemán “Bildung”: educación, formación; con éste, se designa en la crítica literaria una clase de novela en la que el protagonista va desarrollando, a medida que avanza el relato, su personalidad en esa etapa que va desde la juventud hasta la madurez. En este periodo se modela su concepción del mundo, su carácter y destino, siempre en contacto con la vida, la cual es a su vez una escuela de aprendizaje gracias a las más diversas experiencias que ésta le otorga. Este tipo narrativo responde a un motivo propio de la novela como género, este es el de la “búsqueda”.

El concepto de viaje es en estas obras un elemento básico, “entendido en sentido geográfico, como vía de conocimiento del mundo exterior, o, en sentido metafórico, como un buceo en el interior del hombre. (…) se trata de un medio de iniciación a la vida, de ruptura con el mundo anterior de la adolescencia para liberar y desarrollar las potencialidades de la personalidad y crear un propio esquema de valores y proyectos de vida” (Estébanez, p. 752). Diversas experiencias de ese itinerario existencial como son los riesgos, la soledad, el encuentro de maestros, el descubrimiento del amor, entre otras, forman hitos trascendentales en ese trayecto de aprendizaje y desarrollo del héroe hasta el alcance de su madurez.

Como ejemplos iníciales de este tipo de novelas, se han citado las novelas picarescas, este es el caso de El lazarillo de Tormes. No obstante, las obras que según la crítica representan con mayor precisión el modelo de la novela de aprendizaje son Wilhelm Meister, de Goethe; Émile, de Rousseau; L`education sentimentale, de Flaubert; David Copperfield, de Dickens, entre otras tantas.

Fuentes Consultadas
Alvarez del Real, María Eloísa. (1990) Diccionario de términos literarios y artísticos. Panamá: América, 384 p.

Barajas, Benjamín. (2006).Diccionario de términos literarios y afines. México: Edére. 476p

Estébanez Calderón, Demetrio. (1996). Madrid: Alianza editorial, 1996. 1134 p.

Pardo Belgrano, María Ruth et alt. (1979) Lexicón de literatura infantil y juvenil. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 384p. Reyzábal, María Victoria. (1998) Diccionario de términos literarios, II. (O-Z). Madrid: Acento Editorial, 93p.

Mención de responsabilidad
Análisis y sistematización de información: María Victoria Echeverri García

Proyecto: "Historia de la novela en Colombia: una perspectiva conceptual". Universidad de Antioquia. Semillero en investigación literaria (2008-2010).

Nota de alcance
Se relaciona con la novela de aprendizaje el Didactismo. Se llama Didactismo al exceso de elementos didácticos que propenden hacia las normas sapienciales y hacia los preceptos que coercionen la actividad de la creación literaria (Cf. Pardo, p.85), también se le conoce como la tendencia a incluir elementos propios de la didáctica dentro de otros géneros (Álvarez del Real, p. 96) o como la creencia de que el fin último que persigue la literatura es la enseñanza (Cf. Shipley, p.230). Esta última idea ha prevalecido en diferentes épocas; en Grecia se creía, de la mano de Platón y Hesíodo, que por medio de la poesía se podía enseñar a los niños. Aristóteles, sin embargo, postulaba que la poesía puede ser discutida en términos de fenómeno estético, sin atender a las cualidades didácticas. En Roma, Horacio planteaba el elemento didáctico como prácticamente exclusivo de la poesía, ya que ésta debía enseñar, agradar, o ambas cosas al mismo tiempo. De la Edad Media no se conocen teorías antididácticas, aunque sí se publicaron obras cuyo único sentido era agradar.

Posteriormente, grandes figuras opinaron sobre el tema; Goethe pensaba que una obra literaria no enseñaba sino cambiaba a las personas, Poe hablaba sobre la herejía de la didáctica y exaltaba al poema por el poema mismo. Ruskin afirmaba que la finalidad principal de las obras es ser didácticas, con función triple: reforzar los sentimientos religiosos, perfeccionar el estado ético y rendir un servicio material. En el siglo XX, los liberales adoptaron la consigna de “el arte por el arte”, convirtiendo a la didáctica en una cuestión meramente escolar dedicada a la transmisión de ideales de conducta. En este siglo se produjeron dos modificaciones del término: la idea de que el arte exalta al espíritu y ejerce efectos saludables y estimulantes sin necesidad de una enseñanza directa, y la idea de que el arte es un recreo para el alma.

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