Modernismo

  • Fecha de creación: 05-Nov-2007
  • modificación: 14-Mar-2008
Acepciones en las historias y materiales afines
El Modernismo es para Ayala Poveda un movimiento nacido en América Latina que alcanza repercusiones a nivel universal. Su iniciación, madurez y decadencia la marca entre los años 1880-1910. Entre los modernistas, tienen fuertes influencias escritores como Verlaine, Mallarmé, Poe, Whitman, Rilke, Gide y Gorki; los escritores latinoamericanos que considera como precursores del movimiento son Gutiérrez Nájera, Julián Casal, Silva y José Martí. El Modernismo tiene sus inicios en 1888 con la publicación de Azul de Rubén Darío, obra en la que se mezclan tendencias como el Romanticismo, el Parnasianismo, el Simbolismo y otros ismos franceses. Después de la publicación de Azul, surge una pléyade de escritores sintonizados con la obra: Lugones, Larreta, Amado Nervo, José Enrique Rodó, Julio Herrera Reissing, José Santos Chocano, Ricardo Freyre.

Torres Rioseco clasifica el Modernismo latinoamericano en dos tendencias: la mundonovista (americanización del lenguaje y la materia literaria y revelación del continente mestizo) y la Torre de Marfil (tendencia ahistórica en la que se escribe en las fortalezas). Las características del Modernismo señaladas por Ayala Poveda son: 1. La literatura es un arte de minorías; es personal y no social. 2. Los temas y la expresión deben reflejar exquisitez y refinamiento. 3. Las fuentes de conocimiento son la intuición y las facultades subconscientes y no la razón. 4. Las sensaciones tienen correspondencia entre sí, y despiertan en el individuo sensaciones correlativas. 5. La poesía no debe expresar las cosas sino las impresiones que causan esas cosas. 6. Los artistas del Modernismo abandonan la sentimentalidad. 7. El arte tiene que mostrar el matiz difuso de la realidad. 8. Los versos, ante todo, tienen que ser musicalmente atractivos. 9. Los modernistas combinan diferentes técnicas del arte, como la literatura con la pintura. 10. Los temas suelen ser exquisitos y exóticos. 11. Renovación de la sintaxis y del vocabulario con neologismos, latinismos, barbarismos, etc. 12. Renovación de la versificación. 13. Carácter heterogéneo, pues sus cultivadores pertenecen a tendencias opuestas. 14. Los modernistas sienten pasión por la libertad y un afán de renovación. 15. Rubén Darío encarna los valores fundamentales del Modernismo. 16. Los modernistas demandan ante la poesía. 17. El Modernismo es escapista, huye de la realidad; los modernistas no son estrictamente latinoamericanos, sino hombres de todas partes y de ninguna a la vez; congelan el tiempo y la historia; algunos poetas sí tienen una marcada conciencia de América Latina, entre ellos José Martí; la sensualidad como protesta contra la ley del ángel asexuado (Cf. Ayala Poveda, p. 114-115).

El Modernismo en Colombia no difiere en gran medida del Modernismo latinoamericano; en definitiva, todo aquello que afirman los románticos lo niegan los modernistas, por lo que no se canta a la abeja sino al cisne. La revista colombiana modernista es Gris, dirigida por Max Grillo, Salomón Parra Aguilera y Ricardo Tirado desde 1892 a 1896. En 1894, Silva publica Nocturno y en 1899 Guillermo Valencia Ritos, inaugurando así una nueva época. La experimentación formal de los modernistas va más allá de los románticos, innovan en metros, en lenguaje y en temáticas. La nación ahora se transmite con la exaltación a individualidades de las letras y la cultura, y se canta a las ciudades, de allí la famosa frase: “La Atenas Sudamericana”. Las tendencias colombianas que se advierten son en contra o a favor de la obra de Valencia, puesto que el Modernismo apenas deja un poeta: Guillermo Valencia, y dos poetas solitarios, José Asunción Silva y Porfirio Barba Jacob (Cf. Ayala Poveda, p. 116).

Baldomero Sanín Cano es señalado como el “crítico del modernismo” por Gómez Restrepo y posteriormente por Maya. También Sanín Cano fue reconocido por desempeñarse como guía del nuevo grupo de escritores que tienen intenciones de renovar las formas literarias según las corrientes de ultramar. Por lo cual, Sanín Cano se convierte no sólo en el crítico, sino en el divulgador y promotor de las escuelas y teorías que se relacionan con el Modernismo; gracias a él, el movimiento logra unidad de propósitos y plenitud de realización. Para iniciar la revolución modernista es necesario el coraje de Sanín Cano, puesto que es inevitable enfrentarse a la tradición y a los hábitos mentales que se oponen en dicho momento a cualquier cambio, representados en Miguel Antonio Caro y en Pombo; es ésta la razón por la cual en Colombia el Modernismo se convierte en una revolución completa, a diferencia del resto de los países del continente. Sin embargo, precisa Maya, sin Silva y sin Valencia, la labor de Sanín Cano no hubiera sido productiva o se hubiera quedado simplemente en la iniciación teórica.

La influencia de países como Francia, Alemania e Inglaterra es decisiva para la formación de la estética modernista americana. España, en un primer momento, no cuenta con buena acogida, por lo que el Modernismo es, asegura Maya, “una especie de segunda independencia de España, al menos en sus orígenes” (p. 23). El Modernismo surgido en América es “cosmopolita”, éste intenta integrar todas las literaturas y doctrinas en una sola visión, y, a diferencia del Modernismo de origen español, dirigido en un sentido histórico y nacional de la tierra, el Modernismo americano exalta lo foráneo, ahogando así lo autóctono. Además, cuando desaparece el Romanticismo y el Realismo de la crítica, de la novela, la poesía y del teatro, el Modernismo busca nuevas proyecciones en el plano de la inteligencia, explorando terrenos de la conciencia; por lo que el hombre como sujeto de investigación y la psicología aportan nuevas perspectivas a la estética modernista. Ante los excesos del Naturalismo, con sus exposiciones sobre la miseria fisiológica de las razas humanas, el Modernismo decide mirar hacia lo decorativo y fastuoso, revelando las exquisiteces del hombre civilizado.

El cultivo del “Yo” es otro de los rasgos modernistas en el cual se exaltan las potencias vitales del individuo, así, después de cultivarlo y moldearlo, se dirige contra la vulgaridad de los demás. En Valencia, por ejemplo, el cultivo del “Yo” se descubre en el acicalamiento espiritual y en la compostura interior, reflejados en el cuidado de las frases y en la exhibición de su saber. De esta forma, los modernistas se caracterizan por su sincretismo, en un intento por acabar con los fanatismos y armonizar las doctrinas, conciliando ideas que se suponen contrarias: “El pontífice León XIII definió el modernismo religioso como el conjunto de todas las herejías. Otro tanto podría decirse, con sentido laico, de la escuela literaria que lleva el mismo nombre, y que fue una ramificación intelectual de la heterodoxia religiosa del siglo XIX” (Maya, p. 36).

Silva es reconocido por Maya, y también por Charry Lara, como el precursor del Modernismo y Valencia como el artista que lleva dicho movimiento a la plenitud en Colombia; del resto de modernistas colombianos sólo se destaca la obra de Víctor Londoño, quien además es reconocido por ser el teórico del Modernismo, por su cercanía con el arte de Valencia. Sin embargo, precisa Maya, los versos de Silva son precursores de la revolución modernista, mas su prosa es fruto de esa revolución en etapa de madurez; el arte de Silva se basa en los viejos temas románticos, pero es modernista porque traslada a la sensibilidad lo perteneciente al plano del sentimiento, disminuyendo así los excesos de lo anecdótico y de lo personal. “La prosa de Silva en De sobremesa, es la prosa modernista en su plena madurez. En Silva culmina la evolución de este género, pero culmina con exceso, pues lleva la reacción al extremo contrario” (Maya, p. 91). La influencia de Rubén Darío “fue lánguida y casi nula en los orígenes de la nueva escuela” (p. 25), por lo cual no se advierte en Ritos la presencia del escritor nicaragüense.

Los centenaristas son la segunda generación modernista, sus mentores ya no son europeos sino que siguen la línea del grupo colombiano precedente. Céspedes, Castillo, Rasch Isla, Liévano y en menos grado Barba Jacob, continúan la estética de Silva, Valencia y Londoño. Los centenaristas abandonan temas anteriores como el tópico griego, y acentúan la expresión lírica, cuidando la técnica métrica; renuncian a la posición polémica y gozan de las conquistas hechas anteriormente, disminuyen su curiosidad por los avances de la cultura extranjera y su radio de acción mental. La etapa inicial del grupo Los Nuevos es la última onda modernista en Colombia, entre ellos destacan Umaña Bernal, León de Greiff, Rafael Vásquez y Pardo García (Cf. Maya, p. 144-145).

Asegura Maya que el Modernismo abre el campo de la visión artística y los dominios del hombre y la cultura como no lo hicieron ni el Renacimiento erudito ni el Romanticismo nacionalista, puesto que “Murió el modernismo, al menos como escuela y tendencia, después de haber removido el ambiente de su siglo con fuerza comparable a la del Renacimiento, y con resultados mucho más fecundos y perdurables que lo que pueden deducirse, como consecuencia de la batalla romántica” (p. 146-147).

Una falla que revela Charry Lara de Valencia y, en general, de todos los modernistas hispanoamericanos es que sus obras son más producto de la lectura de otros libros que de las mismas emociones de los escritores, aunque no deja de desconocer que la experiencia intelectual es tan importante como la vital (Cf. 1985, p. 29). Charry Lara ve al Modernismo como el movimiento que reitera la rebeldía romántica, apoyándose en las palabras de Octavio Paz, para quien “el modernismo fue nuestro verdadero romanticismo” (1985, p. 45), y de Sanín Cano, quien lo califica como una derivación del Romanticismo. La obra que para Charry Lara marca la ruptura definitiva de la nueva poesía colombiana con el Modernismo es Canciones para iniciar una fiesta de Eduardo Carranza, publicada en 1936.

La crítica al Modernismo en Colombia está representada básicamente en dos autores: Luis María Mora y Tomás Carrasquilla, para quienes el movimiento es simplemente un fenómeno de decadencia.

Autores y obras relacionados
José Asunción Silva. Nocturno (1894) Trasposiciones. De sobremesa (1925)

Guillermo Valencia. Ritos (1899)

Eduardo Castillo. El árbol que canta (1928)

Miguel Rash Isla. Cuando las hojas caen (1923). Para leer en la tarde (1921). La visión (1925). Sonetos (1940). La manzana del Edén (1926).

Carlos Villafañe. Ingenuidades tristes. Poesías (1943). Tierra del alma. Memorias de un desmemoriado (1959)

Leopoldo de la Rosa. Canción del mar. Viajar. Nocturnos. Canción olvidada.

Aurelio Martínez Mutis. La epopeya del Cóndor. La Esfera Conquistada. Vendimia de Amor. Tierra Nativa

Gregorio Castañeda Aragón. Campanas de gloria (1919). Recortes de vida (1922). Rincones de mar (1925). Faro (1931). Orquesta negra (1931). Canciones del litoral (1939). Mástiles al sol (1940). Islas flotantes (1959)

Londoño, Víctor. La sirena. La vejez del sátiro.

Maya, Rafael. La vida en la Sombra (1925).

Juan Lozano y Lozano. Joyería (1927).

Porfirio Barba-Jacob. Balada de la loca alegría. Los desposados de la muerte.

León de Greiff.

Definiciones de los diccionarios especializados
Es definido, en sentido amplio, como “un nuevo estadio de conciencia espiritual, una nueva sensibilidad que surge como respuesta a la imaginación positivista y empirista” (Ortega y Jara, p. 153), y en sentido estricto, como un movimiento literario surgido en Hispanoamérica y España durante las postrimerías del s. XIX y comienzos del XX. Es también una revolución espiritual y literaria que nace como una negación a la literatura anterior y se reafirma como reacción contra ella. El Modernismo no es únicamente una tendencia, es también una inclinación general que abarca diversos estadios de la vida, como la política, los estudios universitarios, los procedimientos pedagógicos, la escultura, la pintura, etc. (Cf. Sainz de Robles, p. 829).

De esta forma, el Modernismo se consolida como una reacción contra el prosaísmo en el que había caído la poesía hispanoamericana y como una actitud de admiración hacia orientaciones de algunas escuelas poéticas francesas, como la simbolista, la parnasiana y la decadente (Cf. Madarriaga, p. 329). El Modernismo surge también gracias al sentimiento de atraso de las letras españolas con respecto a las europeas en cuanto a direcciones estéticas y a técnicas de matización; así, varios jóvenes escritores de distintos países hispanoamericanos, desengañados por el atraso de la “metrópoli de la lengua”, buscaron modernizar la lengua española y la sensibilidad poética y literaria de escritores y lectores por medio de estéticas, poéticas y realizaciones poemáticas en lengua inglesa, italiana y francesa (Cf. Gerardo Diego, p. 324). La mayoría de estudiosos coinciden en afirmar que Rubén Darío, máximo representante del Modernismo, fue quien recogió en Francia las consignas de la revolución literaria y las trasladó a América y posteriormente a España, sin embargo, Reyzábal considera que el Modernismo nace en Hispanoamérica (Cf. p. 72), y Sainz de Robles precisa que antes de Rubén Darío ya se podían apreciar elementos modernistas en autores como González Prada y Gutiérrez Nájera (Cf. p. 830).

El Modernismo se caracteriza por la exquisitez conceptuosa de pensamiento, la libertad en la expresión y el esmero casi afectado en las formas. Su valor radica en haber dado a los artistas la oportunidad de ahondar en el más desmesurado subjetivismo, en la posibilidad “de entregarse a su libre albedrío y manifestarse en su radical capricho” (Sainz de Robles, p. 829). Por lo tanto, opina Sainz de Robles, no se pude hablar de Modernismo sino de modernistas, ya que se unen en el afán de renovar una estética agotada y de patentizar el gozo de la individualidad, pero discrepan en todo lo demás.

Los temas más frecuentes a los que recurre el Modernismo son 1. Búsqueda de un mundo exótico, evadiendo la realidad. 2. Erotismo e idealización de la mujer como exaltadora del amor. 3. Indigenismo, entendido como nostalgia de un pasado legendario. 4. Sincretismo religioso, principalmente desde el budismo, el cristianismo y la filosofía y religión griegas. 5. Ocultismo, como el interés por conocer los enigmas y misterios. 6. Mitos clásicos como fuente de inspiración. En el lenguaje es aún más perceptible la distancia que marca el Modernismo con la literatura anterior, así, la belleza es buscada a través de la palabra, la cual se presenta como un vehículo de sonoridades con una fuerte capacidad de sugestión y de evocación de sensaciones. De esta forma, son frecuentes los nombres de héroes y personajes mitológicos, el vocabulario alusivo a realidades exóticas o misteriosas, las palabras esdrújulas que brindan ritmo y eufonía y los adjetivos que dan la sensación de un mundo irreal y fantástico (Cf. Estébanez, p. 688).

El Modernismo hispanoamericano difiere del Modernismo desarrollado en España, puesto que éste adolece de un factor de importantísima significación. El Modernismo hispanoamericano se afirma en una intención diferencial de lo americano contra lo español; de tal manera, se presenta una rebelión contra el casticismo y un deseo de acentuar la personalidad americana con ayuda de poetas y doctrinas universales (Cf. Gerardo Diego, p. 324). Las etapas que se distinguen en el Modernismo son: 1. Iniciación en 1880 con las primeras poesías de Gutiérrez Nájera. 2. Afirmación en 1888 con publicación de Azul de Rubén Darío. 3. Plenitud de 1896 a 1905 con Prosas Profanas de Rubén Darío y 4. Fatiga y disolución de 1905 a 1916, con Cantos de Vida y Esperanza de Rubén Darío hasta el año de su muerte (Cf. 325). Ortega y Jara prefieren dividirlo según generaciones, de esta forma, la primera generación modernista es romántica, con autores como Silva y Casal, y la segunda, posee una conciencia de lo americano y un asentado sentimiento espiritual de la vida (Cf. p. 154). Entre 1905 y 1914 se desarrolló el Postmodernismo, el cual tuvo una tentativa de perfeccionamiento del Modernismo íntimo y formal, y entre 1914 y 1920 se desarrolló el Ultramodernismo, que intentó llevar al Modernismo hasta sus últimas consecuencias (Cf. Sainz de Robles, p. 831)

Fuentes Consultadas

Álvarez del Real, María Eloísa. (1990) Diccionario de términos literarios y artísticos. Panamá: América, 384 p.

Ayala Poveda, Fernando. (1994). Manual de literatura colombiana. Bogotá: Educar Editores, 405 p.

Barajas, Benjamín. (2006) Diccionario de términos literarios y afines. México: edere, 476p.

Bleiberg, Germán, Julián Marías. (1972). Diccionario de literatura española. Madrid: Revista de Occidente, 1175 p.

Charry Lara, Fernando. “Poesía-Siglo XX”. En: Romero Mario Germán y Alberto Miramón. (1977) Enciclopedia de Colombia. Nueva Granada: San Sebastián, 2 tomos.

Charry Lara, Fernando. (1985). Poesía y poetas colombianos. Modernistas – “Los Nuevos” – “Piedra y Cielo” – Mito. Bogotá: Procultura, Presidencia de la República, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura. 299 p.

Estébanez Calderón, Demetrio. Diccionario de términos literarios (1996). Madrid: Alianza Editorial 1134 p.

Gerardo Diego. En: Porto-Bompiani, González. (1959). Diccionario literario de obras y autores de todos los tiempos y de todos los países. Tomo I

Greiner-Mai, Herbert. (2006) Diccionario Akal de literatura general y comparada. Madrid: Ediciones Akal, 399p.

Madarriaga, Luis de. (1987) Diccionario temático de términos literarios. España: Everest, 566p

Maya, Rafael. (1961). Los orígenes del modernismo en Colombia. s.c: Imprenta Nacional. Biblioteca de Autores Contemporáneos, 151 p.

Ortega, José y Jara, René. (1977) Diccionario de términos literarios e ismos. Madrid: Ediciones José Porrúa Turanzas, 192 p.

Pardo Belgrano, María Ruth et alt. (1979) Lexicón de literatura infantil y juvenil. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 384p.

Reyzábal, Maria Victoria. (1998) Diccionario de términos literarios, II, (0-2), Madrid: Acento Editorial, 93p.

Sainz de Robles, Federico Carlos. (1972). Ensayo de un diccionario de Literatura. Tomo I. España: Aguilar.

Shipley, Joseph (1962). Diccionario de literatura mundial: crítica, formas. España: Ediciones Destino, sp.

Vicent, Carlos. Diccionario de términos literarios.

Mención de responsabilidad
Análisis y sistematización de información: Liliana Echeverri

Proyecto: "El Modernismo en Colombia desde una perspectiva histórico-conceptual". Universidad de Antioquia. Semillero en investigación literaria (2008-2010).