Romanticismo

  • Fecha de creación: 05-Nov-2007
Acepciones en las historias y materiales afines
El Romanticismo tiene acogida en la literatura americana gracias a la influencia de países como España, Alemania, Italia, Inglaterra y Francia, manifestándose inicialmente en la novela histórico-romántica, la cual aparece después de las gestas independentistas. Sin embargo, según opinión de Curcio Altamar, dicha novelística carece de una real significación. Para el mismo autor, María, de Jorge Isaacs, es la obra que renueva el movimiento romántico, con sus resonancias líricas y morales de los paisajes vivos, autóctonamente americanos, y con la presentación de un mundo nuevo en forma inédita.

Al auge de la novela histórica sobrevienen las novelas de carácter realista, ya que el Romanticismo acentúa los elementos autóctonos nacionales que propician el Realismo, y éste posteriormente da pie al Costumbrismo en las literaturas hispánicas. De esta forma, la novela costumbrista sería resultado del Romanticismo: “La novela romántica y la de costumbres, sin dejar de serlo totalmente, fueron resolviéndose poco a poco en novela realista propiamente dicha” (Curcio Altamar, 133). La clasificación de las obras románticas de Curcio Altamar responde a los cánones de las novelas románticas francesas o europeas en general.

El Romanticismo es un movimiento que presenta diversas peculiaridades, incluso contradicciones, puesto que las características varían de lugar a lugar; es así como el Romanticismo europeo difiere del americano. El Romanticismo americano no es un movimiento coordinado, nació con las revueltas de la conformación de los Estados nacionales y, por ende, adaptado a ese momento político y social. Por esta razón, Gómez Valderrama reconoce un “acento propio” en el Romanticismo americano, en comparación con el europeo. María es, para Gómez Valderrama, “la primera novela romántica de América”, identificando en ella rasgos como la idealización de la vida patriarcal y de la naturaleza americana, así como la conquista del paisaje y el elemento pasional.

Hay quienes piensan, como García Maffla, que el Romanticismo no da inicio a la modernidad, en este caso al movimiento modernista, sino que por el contrario, éste se constituye como olvido u oposición al Romanticismo. Sin embargo, Giraldo, siguiendo las palabras de Julio Ramos, no está de acuerdo con la anterior afirmación, ya que todos los procesos de modernización en América Latina fueron irregulares, y puesto que, como afirma David Jiménez, “el romanticismo arraiga y se vuelve tendencia predominante en la literatura colombiana a mediados del siglo XIX. Con él asoman los primeros indicios de poesía moderna en Colombia” (p. 9). Otro de los puntos problemáticos que señala Giraldo en la concepción del Romanticismo de García Maffla es la creencia de que dicho movimiento tiene una marcada influencia española, puesto que España quedó relegada a un segundo plano gracias al deseo de emancipación; finalmente, Giraldo señala que la idea de García Maffla de que los escritores románticos colombianos se vinculan más con el Neoclasicismo que con el Romanticismo hay que tomarla con cuidado, puesto que, como afirma Gómez Valderrama, “Lo que fue el romanticismo entre nosotros, fue indudablemente un equilibrio entre las influencias neoclásicas que tenían autoritarios pontífices, y los gérmenes románticos” (p. 388).

En Colombia, entre el Romanticismo y el cristianismo se presenta una estrecha relación. García Maffla considera que dicho vínculo es negativo, porque no permite el desarrollo del Romanticismo auténtico. Para él, los poetas colombianos románticos no cuentan con la concepción europea de la inspiración, pero sí son esencialmente conservadores, reverenciadores del pasado y modelos de virtudes cristianas. García Maffla destaca a Rafael Núñez por ser el más filosófico y a José Eusebio Caro y a Núñez como los poetas que más se acercaron al lenguaje de la modernidad.

Ospina emplea el término Romanticismo para designar la significación abstracta de una expresión literaria y artística, y “romántica” para referirse a los escritores y obras románticas de un país. Aunque Ospina inicia su trabajo documentando la “Escuela romántica”, prefiere posteriormente entender el Romanticismo como una categoría atemporal, que se puede aplicar a todas las épocas. Considera que la lírica colombiana es una extensión de la lírica europea, “porque nuestra literatura, como nuestra cultura, en general, se identifica en su origen y en su naturaleza con la literatura y civilización europeas” (p. 9) y además juzga que la obra poética debe ser un símbolo del sentimiento religioso. Por lo anterior, afirma Giraldo, Ospina desconoce la especificidad de la literatura colombiana y americana. La lírica romántica colombiana se desarrolla entonces, según Ospina, gracias a un conjunto de características, entre las que se encuentran la pureza de la clase española en las clases altas y la topografía del territorio colombiano.

El Romanticismo también ha sido visto comúnmente como un movimiento que ha alcanzado diversos estadios de la vida y no solamente el literario. De esta forma, Jiménez está convencido de que la sensibilidad romántica es anterior a la escritura romántica. Reconoce el fuerte lazo entre Romanticismo y religión, más complementa diciendo que ésta no es una característica general, puesto que gran número de poetas están del lado de la religión pero a la vez también en contra; de esta forma, se puede descubrir un grupo de poetas románticos interesados en la religión y otro en la ciencia o en la política, especialmente orientada por el radicalismo liberal. Jiménez postula a José Eusebio Caro y a Rafael Pombo como los poetas más representativos de la época romántica. Por otro lado, Cortázar opina que el Romanticismo es un movimiento que no tuvo acogida en Colombia, ya que “La complexión artística de los colombianos parece que no está modelada para producir obras de aquella escuela literaria” (p. 47).

Autores y obras relacionados
Jorge Isaacs. María (1867)

Rafael Pombo. La hora de las tinieblas (1855). Noche de diciembre (1874). De noche (1890). Mártir de amor. Súplica. En el Niágara. Angelina. Extasis. Adiós de enero. Abisag.

Ismael Enrique Arciniegas. A solas. Inmortalidad. El trapiche.

José Eusebio Caro. La mañana (1835). El ciprés. Desesperación. La despedida de la patria (1834). En boca del última inca (1835). Héctor (1834). Declaración (1838). Eterno adiós (1838). Lágrima de felicidad (1843). El hacha del poscrito (1838). La bendición nupcial (1843-1846). A mi primogénito. El bautismo (1845).

Julio Arboleda. Gonzalo de Oyón (1883). Me ausento. Casimiro, el montañés. Me voy. A Beatriz. Te quiero.

Gregorio Gutiérrez González. Memoria sobre el cultivo del maíz (1866). Aures. A Julia (1850).

Epifanio Mejía. Canto del antioqueño (1868). La ceiba de Junín (1939). La muerte del novillo (1939). Anita. La historia de una tórtola. Amelia (1939).

Diego Fallon. Rocas de Suesca (1882). Poesías. A la palma del desierto. La luna (1882).

Agripina Montes del Valle. Al Tequendama.

Rafael Núñez. Todavía. Psiquis. Ideales. Dulce ignorancia. El mar Muerto.

Ricardo Carrasquilla. Fiestas de Bogotá. Soneto al revés. Lo que puede la edición. Autobiografía

José María Rivas Groot. Lo irremediable. Pax. Canto a Bolívar. La naturaleza.

Joaquín González Camargo. Viaje de la luz.

Candelario Obeso. Canción del boga ausente.

José Joaquín Casas. Crónicas de aldea (1916). Canto a María.

Ricardo Nieto. Cantos de la noche. La oración del rocío. Tierra caucana. En la oscura lejanía. Voces de la selva. En el crepúsculo.

Belisario Peña. San Luis de Gonzaga. León XIII e Italia. Canto a María. Oda a don Bosco.

Miguel Antonio Caro. Horas de amor. A los padres de la patria. El himno del latino. A la estatua del Libertador. Canto al silencio. Patria. Pro senectute.

Julio Flórez. Horas (1893). Casta de lotos y Manojo de zarzas (1906). Cardos y lirios (1905). Fronda lírica (1908). Gotas de ajenjo (191?). Oro y ébano. Haz de espinas. Mi retiro.

Diego Uribe. Margarita. Selva. Cocuyos. Mi tierra.

Maximiliano Grillo. A la virgen María. Al Illimani. Selva. Al Magdalena. La última visión.

Luis María Mora. A una ínfora antigua. Palabras interiores. Elegía a los dioses.

Enrique Álvarez Henao. La abeja. Los tres ladrones. La carcajada del diablo.

Víctor M. Londoño. El colibrí

Definiciones de los diccionarios especializados
El Romanticismo es entendido como un movimiento literario surgido en Inglaterra y Alemania a finales del siglo XVII y se extiende a los demás países de Europa y América en el siglo XIX. En sus inicios, el término Romanticismo contó con dos acepciones: como algo increíble o como realidad de la naturaleza o del arte, haciendo referencia a elementos como las montañas o los castillos. En un sentido crítico-literario, se denominan románticas en el s. XVIII aquellas obras o escuelas que se apartan de la normativa vigente en la literatura grecolatina y neoclásica: la medieval y alguna literatura barroca (Cf. Estébanez, p. 953). Otra forma de entender el Romanticismo es como una revolución, como una de las últimas de la Edad Media; quizás la revolución artística más radical de todas (Cf. Sainz de Robles, p. 1059).

Las características fundamentales del Romanticismo europeo expuestas por Estébanez son: 1. Ruptura con el Neoclasicismo: para el Neoclasicismo la realidad es armónica y estable, mientras que para el Romanticismo es conflictiva y dinámica; la vivencia poética en el primero es pasional, en el segundo es sentimental; la expresión estética del primero estiliza la naturaleza, en el segundo ésta es agreste y libre. 2. Nueva concepción del Yo: en el Romanticismo se considera que el espíritu del hombre está dotado de poderes que lo conducen a una búsqueda de lo absoluto, de ahí el interés de los románticos por lo misterioso y sobrenatural. Los personajes románticos se sienten seducidos por un ideal que no pueden alcanzar, y ésta es su frustración; sienten que viven en un mundo desnaturalizado y desacralizado. 3. Búsqueda de otra realidad: los románticos creen vivir en un mundo hostil, motivo por el cual se refugian en un mundo alterno como el arte y la literatura. 4. Creación de un peculiar tipo de héroe romántico: es un ser misterioso, seductor y rebelde (Cf. p. 955-956)

Shipley agrega al respecto que la actitud romántica más representativa es el individualismo, por lo que el héroe romántico es o bien un egocéntrico, o un rebelde. Además, considera que todos los aspectos del Romanticismo no pueden ser aplicados a ninguna literatura nacional ni a ningún período o autor, puesto que unos aspectos están en contradicción con otros; por esta razón, los trabajos críticos de los románticos parecen demostrar que a éstos sólo les preocupa irse en contra del Neoclasicismo (Cf. p. 466). Por otra parte, Pardo considera que el Romanticismo se caracteriza por someter la forma al fondo y por concebir la obra de arte como una total creación del artista (Cf. p. 283).

El Romanticismo tuvo una fuerte acogida en Hispanoamérica. Siguiendo a Henríquez Ureña, Ortega y Jara señalan que el Romanticismo se extiende desde 1830 a 1890, y junto con Emilio Carrilla opinan que las generaciones son: 1. Generación insurgente, polémica, lírica, en la cual destacan José Mármol, Sarmiento y Esteban Echeverría. 2. Se caracteriza por su poesía realista, social, y por el tratamiento del hombre sobre el medio, pertenecen a ella Juan Montalvo, Rafael Pombo y Ricardo Palma. 3. No tiene énfasis ni en prosa ni en verso, mientras el Modernismo empieza a definirse, entre ellos están Manuel González Prada y Justo Sierra. En general, el Romanticismo Hispanoamericano mantiene los mismo rasgos del movimiento europeo, pero con un trabajo especial sobre el hombre y el medio latinoamericanos, “La conquista literaria de la naturaleza es uno de los grandes aportes del Romanticismo hispanoamericano” (Ortega y Jara, p. 174) Además, la imposible atención a una Edad Media latinoamericana condujo a búsquedas de tópicos en el pasado colonial (Cf. Bleiberg, p. 800), por lo cual, destacan temas como el indigenismo y el indianismo. Los géneros más utilizados son la poesía y la novela histórica, de costumbres y social-política (Cf. Estébanez, p. 957)

Fuentes Consultadas

Álvarez del Real, María Eloísa. (1990) Diccionario de términos literarios y artísticos. Panamá: América, 384 p.

Bleiberg, Germán, Julián Marías. (1972). Diccionario de literatura española. Madrid: Revista de Occidente, 1175 p.

Cortázar, Roberto. (2003). La novela en Colombia. Fondo Editorial Universidad Eafit, Medellín.

Curcio Altamar, Antonio. (1957). Evolución de la novela en Colombia. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá.

Dèttore, Ugo y Vilanova, Antonio. En: Porto-Bompiani, González. (1959). Diccionario literario de obras y autores de todos los tiempos y de todos los países. Tomo I

Estébanez Calderón, Demetrio. Diccionario de términos literarios (1996). Madrid: Alianza Editorial 1134 p.

García Maffla, Jaime. (1988). “La poesía romántica colombiana”, en: Manual de literatura colombiana. Procultura-Planeta, Bogotá.

Giraldo, Marta Lucía. (2009). El concepto de romanticismo en cinco historias de la literatura colombiana. Trabajo de investigación para optar al título de Magíster en Literatura Colombiana.

Gómez Valderrama, Pedro. (1988) “María en dos siglos”, en: Manual de literatura colombiana. Tomo I. Procultura, Planeta, Bogotá.

Jiménez, David. (2001). “Romanticismo”, en Historia de la poesía colombiana, Casa de Poesía Silva, Bogotá.

Madarriaga, Luis de. (1987) Diccionario temático de términos literarios. España: Everest, 566p

Ortega, José y Jara, René. (1977) Diccionario de términos literarios e ismos. Madrid: Ediciones José Porrúa Turanzas, 192 p.

Ospina Racines, Eduardo. (1952). El romanticismo. Estudio de sus caracteres esenciales en la poesía lírica europea y colombiana. Biblioteca de Autores Colombianos. Bogotá.

Pardo Belgrano, María Ruth et alt. (1979) Lexicón de literatura infantil y juvenil. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra, 384p.

Sainz de Robles, Federico Carlos. (1972). Ensayo de un diccionario de Literatura. Tomo I. España: Aguilar.

Shipley, Joseph (1962). Diccionario de literatura mundial: crítica, formas. España: Ediciones Destino, sp.

Mención de responsabilidad
Análisis y sistematización de información: Liliana Echeverri

Proyecto: "El Modernismo en Colombia desde una perspectiva histórico-conceptual". Universidad de Antioquia. Semillero en investigación literaria (2008-2010).