Vanguardismo

  • Fecha de creación: 05-Nov-2007
Acepciones en las historias y materiales afines
Pöppel entiende por Vanguardia los movimientos y autores europeos y latinoamericanos, que en Colombia recibieron nombres como escuelas novísimas, ismos, futurismo o vanguardia. Advierte en Voces, revista barranquillera, un afán por incluir tanto los conceptos literarios nuevos como los antiguos, de esta forma, “pudo llegarse en Voces a una primera confrontación con las literaturas de vanguardia en Colombia” (p. 177). Sin embargo, puntualiza que dicha revista no se constituye estrictamente en un órgano de las vanguardias, puesto que sólo significa un granito de arena, ya que la industria literaria no estuvo interesada en el movimiento, por lo que la vanguardia desaparece del país por algunos años.

Incluso, hasta 1925 se conocen de la vanguardia sólo algunas frases hechas y escasos versos, situación que lamenta Luis Tejada. No obstante, a la par con Los Nuevos renace el interés por las nuevas tendencias políticas y literarias, que no son solamente una reinterpretación del Simbolismo ni una continuación del Modernismo, sino que van más allá. Así pues, para el ya mencionado Tejada, son condiciones indispensables para que una literatura pueda ser considerada de vanguardia el plantear actitudes revolucionarias e ideas nuevas. Mas, a pesar de la nueva ola vanguardista, los poetas de Los Nuevos no desean hacer parte del movimiento de vanguardia, ni siquiera se interesan por construir un concepto común de poesía ni por fundar una escuela; esta postura de rechazo al movimiento vanguardista queda reflejada en los libros de poesía escritos después de 1925.

La poesía colombiana anterior a la de Eduardo Carranza y a la del grupo Piedra y Cielo, asegura Charry Lara, goza de poca repercusión de las vanguardias europeas y americanas (Cf. 1985, p. 107). Es el poeta León De Greiff quien abre el camino de la vanguardia en Hispanoamérica antes de 1920, y posteriormente Luis Vidales quien se vincula directamente con ellas. Acerca del Vanguardismo, aclara Charry Lara que “no fue, ni pretendió serlo, una escuela, sino un común ademán sedicioso”, del cual viene la certidumbre de que el poema es un ser vivo y que tiene un fin en sí mismo. En los poetas de Piedra y Cielo se nota un interés por las vanguardias de la primera posguerra, pero hacia 1935 se evidencia la fatiga de éstas en lengua española, por lo cual ya no se piensa en la necesidad de decir cosas no dichas antes ni en utilizar un lenguaje no conocido. Se empieza a dudar de que la misión principal de la poesía sea la de ser sorprender.

Romero agrega que en los primeros años del siglo XX la escritura de creación vanguardista es escasa. Mas en el ensayo crítico se destaca Baldomero Sanín Cano por su forma de concebir el país, ya que considera que Colombia debía liberarse de los moldes conservadores, y porque luchó contra los regionalismos y los falsos nacionalismos. El mismo autor apunta que Rivera y Eduardo Castillo son los primeros autores en participar de la ola vanguardista, y que el poeta Barba Jacob, desde su opinión, no presenta signos vanguardistas, su vanguardia sólo se halla en su actitud poética, mas no en la realización del poema mismo. Los Nuevos son un grupo que difundieron en cierta medida las ideas de vanguardia, sobre todo De Greiff, Vidales, Tejada, Mar y Zalamea, quienes en la época del 20 discutieron las proposiciones de movimientos como el Surrealismo, el Dadaísmo y el Futurismo. Sin embargo, la heterogeneidad de Los Nuevos impide que la actividad del grupo sea considerada como de verdadera vanguardia (Cf. Romero, 1982, p. 283).

Por su parte, Pöppel afirma que el único que puede ser considerado poeta vanguardista en los años 20 es Luis Vidales, “dado que contempló el mundo como nadie antes de él en su país lo había hecho y porque transformó estas perspectivas en un nuevo lenguaje poético” (p. 300). En este sentido, Romero opina que Suenan timbres de Vidales es la obra más sobresaliente de la vanguardia en cuanto al choque cultural y social. Así mismo, considera que Silva es un hombre decisivo para el nuevo quehacer literario, incluso lo nombra “padre espiritual”; mientras que Valencia representa todo lo contrario, su obra sólo sirve como blanco de tiro para movimientos posteriores, con excepción del Centenario.

En cuanto a Piedra y Cielo, continúa Romero, no se encuentran elementos que sustenten el vanguardismo o la revolución del movimiento. Posteriormente Cántico le abre las puertas a la vanguardia, sobre todo al Surrealismo; no obstante, dicho grupo no representa la vanguardia en Colombia, y sólo se concibe como un punto de apoyo para la generación del 50, reunida en torno a la revista Mito. Los miembros de Mito, por su parte, cumplieron con la misión de desacralizar la cultura colombiana, posibilitando así la creación del Nadaísmo: movimiento vanguardista.

Autores y obras relacionados

Luis Vidales. Suenan timbres (1926).

Luis Carlos López. De mi villorrio (1906). Posturas difíciles (1909).

Hipólito Pereyra (Héctor Parías). ¡Araña de mis deseos! (1918)

Baldomero Sanín Cano.

León de Greiff.

Luis Tejada.

Definiciones de los diccionarios especializados
Se denomina Vanguardismo a todos aquellos movimientos artísticos y literarios que surgen en el s. XX, aproximadamente entre 1910 y 1939. El mayor auge del Vanguardismo se marca en 1920, y el comienzo de su decadencia en 1930, momento en que el arte tiene un acercamiento con la realidad y se compromete social y políticamente (Cf. Ayuso de Vicente, p. 394). Entre los movimientos de vanguardia se encuentran el Futurismo, el Expresionismo, el Cubismo, el Ultraísmo, el Dadaísmo, el Superrealismo, el Abstraccionismo, el Imaginismo, etc. El objetivo común del Vanguardismo es la renovación del arte y la creación de formas de expresión y de nuevos contenidos.

Los rasgos esenciales del Vanguardismo son: 1. Vida efímera de los movimientos, gracias a la continua experimentación. 2. Los movimientos son de procedencia europea, incluso los que nacen en América, puesto que se consideran como una continuación de los europeos. 3. Rompimiento de las barreras entre las artes y las letras con el fin de renovar y de buscar una nueva unidad. 4. Deseo de originalidad y de abrir nuevos caminos, en oposición a las estéticas pasadas. 5. Público minoritario (Cf. Ayuso de Vicente, p. 395). Sin embargo, Sainz de Robles considera que las vanguardias no suelen ser creadoras, sino que tienen como misión principal destruir, y como aspiración, conmocionar (p. 1193).

El género más cultivado y renovado por las vanguardias es la poesía, aunque también destacan la creación teatral y la narrativa. Por extensión, se utiliza la expresión “de vanguardia” para nombrar a los movimientos literarios o artísticos que intentan romper con los conceptos estéticos tradicionales.

Fuentes Consultadas

Charry Lara, Fernando. “Poesía-Siglo XX”. En: Romero Mario Germán y Alberto Miramón. (1977) Enciclopedia de Colombia. Nueva Granada: San Sebastián, 2 tomos.

Charry Lara, Fernando. (1985). Poesía y poetas colombianos. Modernistas – “Los Nuevos” – “Piedra y Cielo” – Mito. Bogotá: Procultura, Presidencia de la República, Nueva Biblioteca Colombiana de Cultura. 299 p.

Pöppel, Hubert. (2000). Tradición y modernidad en Colombia. Corrientes poéticas en los años veinte. Medellín: Universidad de Antioquia, Otraparte, xiii, 341 p.

Romero Lozano, Armando. (1982). “Ausencia y presencia de las vanguardias en Colombia”, en: Revista Iberoamericana. Pensilvania: Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Vol.48, No.118-119, ene-jun. p. 275-287.

Romero, Armando. (1988). El nadaísmo colombiano o la búsqueda de una vanguardia perdida. Bogotá: Tercer Mundo. Ediciones Pluma, 323 p.

Mención de responsabilidad
Análisis y sistematización de información: Liliana Echeverri

Proyecto: "El Modernismo en Colombia desde una perspectiva histórico-conceptual". Universidad de Antioquia. Semillero en investigación literaria (2008-2010).